Editorial, In Spanish, Inquietudes

Inquietudes: El machismo en el siglo XXI.

Con motivo de la Semana Internacional de la Mujer, comparto con ustedes esta inquietud sobre nuestra sociedad actual. Exhorto a las mujeres de hoy día que sigan siendo fuertes, que se sigan dando a respetar y que recuerden que ellas nos dan el regalo más maravilloso: la vida misma

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“Chequeate esa gata… ” “Me la quiero comer” “Chequea como se menea”, dicen los raperos como si con eso le regalaran una poesía, una oda a (el cuerpo de) la mujer.

“Da una vueltita pa’ que mis panas te vean”, le dice el promotor de eventos a la joven quien obedecía asustada, pues buscaba a toda costa aprobación social, aprobación masculina. 

“Eso es de nenas. Los nenes no juegan con eso”, le dice el padre a su hijo varón quien a su tierna edad de 4 años quiere jugar con las muñecas de su hermana y nada conoce de “roles de género”, ni nada de esos términos rebuscados. “Usted es un macho, varón, masculino y los machitos no lloran”, le dice la madre a su hijo, mientras éste tiene una pataleta característica de su edad.

Lamentablemente, esos son los pilares de nuestra generación actual, que responde a arquetipos machistas arcaicos. El concepto de la “masculinidad” es algo complejo: los estudios demuestran que no existe una manera única de ser hombre y mujer en nuestra sociedad: no se toma en consideración el sexo, sino su grupo social, edad, ideologías, orientación sexual y estilos de vida. Para que un hombre se considere “masculino” en nuestra sociedad, debe ser dominante, autoritario y heterosexual. Debe “tener cría”, “meter cojones” y un harén de “gatas” detrás de él. Si un hombre muestra conductas homoafectivas y conductas que se asocian con roles femeninos (énfasis a los sentimientos, solidaridad con los derechos femeninos y trabajos relacionados al campo de la belleza, al campo creativo y al cuido de enfermos), es débil y está al servicio -al igual que la mujer- al macho hegemónico. La hombría no es ni sucede, esta se acumula a través del esfuerzo consciente. Los medios constantemente bombardean al hombre (y a la mujer) con “role models” y estereotipos a seguir.

Las luchas feministas han impactado y propiciado que se comience a desmantelar la ideología hegemónica patriarcal. La aparición de la píldora anticonceptiva le otorga a la mujer el control sobre la maternidad que antes estaba asociada al hombre. El tema del sexo toma nuevas dimensiones debido a los aportes que realizan la psicología, la tecnología, la medicina, la filosofía, entre otras disciplinas. 

Las revoluciones sociales que se dan a partir de la década del 1960 han pavimentado el camino para nuestra sociedad actual. De una represión sexual se pasa a una liberación desenfrenada, con la proliferación de la pornografía, el sexo deja de ser un tabú y se convierte en tema de conversación en las mesas norteamericanas y puertorriqueñas. La nueva sociedad que surge como producto de esta revolución se apodera de la cultura a través de una mentalidad de consumo que convierte a las personas objetos codiciados. Al acostumbrar a nuestra generación (los llamados yuppies) a que todo se lo merecen, se pierde el valor de las personas y las personas (sobretodo las mujeres) pasan a ser pedazos de carne, un producto para poseer y, luego de que pasa la novedad, llega el aburrimiento y la búsqueda de un nuevo “pasatiempo”. 

Ahí es que vemos las parejas que se exhiben, pues vivimos en una sociedad que depende de las apariencias para funcionar. “Mira las fotos que subí a facebook con mi novio”; “Mira mi nuevo juguete”. “Necesito comprarme el nuevo iThing/los nuevos zapatos/ese accesorio/el carrito nuevo” “Necesito tiempo; vamos a darnos un break”.

¡Mira lo que estás haciendo! Recapacita. ¡Mira el daño que te haces a ti misma al conformarte, al permitir que la sociedad te exhiba como maniquí para que la gente te juzgue según lo que te pongas y como actúes (y de dónde vengas) y no miran tu esencia! En el machismo del siglo 21 juega un papel fundamental el consumismo y el bombardeo mediático de imágenes poco realistas que nuestra sociedad sigue rumiando e intentando adoptar, llevando a la infelicidad cuando no se logra.

Necesitas respetarte a ti misma/o; necesitas pensar más allá del “que dirán”, de lo que está in; necesitas comprender y aplicar que no eres un objeto, ni un juguete, sino un ser humano que siente, que piensa, que vive. 

En este machismo del siglo 21 participan tanto hombres como mujeres que no rompen con los patrones arcaicos de una sociedad androcentrista y hegemónica. ¡Es hora de romper con los patrones! 

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El feminismo es la idea radical de que las mujeres también son gente.

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