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NO BRAINERS: Manejando la opinión pública.

En la actualidad, debido a la creciente competencia entre empresas por ocupar la mente del consumidor y/o clientes, y el bajo presupuesto para invertir en publicidad; las disciplinas de comunicación, como las Relaciones Públicas, toman cada vez más fuerza, sobre todo por ser mas efectivas, directas y como su nombre lo dice, influenciar en los públicos o audiencias objetivo a los cuales las empresas quieren dirigirse para posicionarse y ser más rentables.

​Al definir a las relaciones públicas, nos referimos principalmente a la influencia y persuasión que se da por esta actividad, la cual busca el mutuo entendimiento entre públicos diversos. Entre los deberes del relacionista público está el manejar la opinión pública. Uno de los elementos más esenciales en influenciar la opinión pública es, precisamente, la persuasión. Una de las metas de la vasta mayoría de las estrategias de relaciones públicas es precisamente persuadir. Los estudios de Carl Hovland y sus colegas en Yale demuestran que la credibilidad de una fuente ejerce una influencia en el poder de persuasión del mensaje transmitido.

​Estudiosos de las comunicaciones y las ciencias sociales han puesto en duda el punto de vista de muchos profesionales de las relaciones públicas de que una historia en un noticiero de televisión o un artículo en el New York Times tienen un efecto persuasivo tremendo. Los académicos arguyen que los medios tienen un efecto limitado en la persuasión—haciendo más para consolidar actitudes ya existentes en lugar de persuadir hacia un cambio de actitud. No hay duda de que el efecto persuasivo de un mensaje incrementa cuando fomenta o está acompañado de un alto nivel de compromiso personal. En otras palabras, un individuo al que le importa algo y está de acuerdo con la posición de determinada organización será persuadido por un mensaje que refuerce ese punto de vista.

​La opinión pública es más fácil de medir que de manejar. Sin embargo, un programa de relaciones públicas bien manejado puede cristalizar actitudes, reforzar valores y ocasionalmente cambiar la opinión pública. Para esto, las opiniones a cambiar o modificar deben ser debidamente identificadas; el publico objetivo debe ser debidamente identificado y el profesional de las relaciones publicas debe tener en claro las “leyes” de la opinión pública, que se resumen en quince reglas:

​1) La opinión pública es altamente sensible a eventos importantes.

​2) Eventos de una magnitud inusual tienden a cambiar la opinión pública temporeramente ​de un extremo a otro. La opinión no se estabiliza hasta que las implicaciones de dichos ​eventos son vistos desde alguna perspectiva.

​3) La opinión pública está determinada principalmente por hechos, en lugar de palabras. ​A menos que dichas palabras o expresiones sean interpretadas como una noticia (Por ​ejemplo: Una declaración de una figura pública que sea poco favorable para su imagen)

​4) Las declaraciones verbales y la divulgación de planes de acción detallados tienen una ​importancia máxima cuando la opinión carece de estructura, el público es susceptible y ​busca interpretación de una fuente confiable.

​5) La opinión pública no anticipa las emergencias, más bien reacciona ante ellas.

​6) Las opiniones están básicamente determinadas por el interés del individuo. Los ​eventos, palabras o cualquier otro estimulo afectan a la opinión pública siempre y cuando ​el individuo esté interesado en el tema.

​7) La opinión no se mantiene activa por un periodo largo de tiempo a menos que las ​personas sientan que reacciona a sus intereses personales o a menos que sus opiniones ​estén sostenidas por hechos.

​8) Una vez los intereses del público están involucrados, las opiniones son difíciles de ​cambiar.

​9) Cuando el interés del público está involucrado, la opinión pública en una democracia ​está por encima de las políticas oficiales.

​10) Cuando una opinión es sostenida por la mayoría o cuando la opinión no está ​estructurada sólidamente, los hechos tienden a cambiar la opinión pública a favor de los ​hechos.

​11) En tiempos de crisis, las personas se vuelven más sensibles a la eficiencia de sus ​líderes. Si confían en ellos, se les delega más responsabilidades; si no confían en ellos, se ​muestran menos tolerantes de lo usual.

​12) Las personas son menos reacias a que un líder tome decisiones grandes si sienten que ​de alguna manera ellos mismos forman parte de la toma de decisiones.

​13) La ​gente tiene más opiniones y tienen la habilidad de formarse opiniones con ​facilidad sobre sus metas, en lugar de métodos para alcanzar dichas metas.

​14) La opinión pública, al igual que la opinión individual está teñida por el deseo. ​Cuando la opinión está basada en el deseo en lugar de hechos e información, es más ​probable que cambie a medida que vayan sucediendo cosas.

​15) Si los miembros de una democracia tienen acceso a oportunidades educativas, y ​acceso inmediato a la información, la opinión pública revela un alto sentido común. ​Mientras más informada esté la gente sobre las implicaciones de los eventos y situaciones ​que les afecten en el plano personal, más receptivos estarán a aceptar las opiniones ​objetivas de los expertos.

Estas “leyes” de la opinión pública provienen del libro “The Practice of Public Relations” de Fraser P. Seitl.

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